El significado de El Hombre imaginario

martes, 14 de octubre de 2014

Seguramente muchos conocen a Nicanor Parra, gran exponente chileno de la irónica antipoesía. Y de hecho, todo Chile debe estar al tanto debido a que hace poco se celebró su centenario, muchas celebraciones culturales se llevaron a cabo, además de especiales televisivos. Dentro del margen de esta fecha, una de las actividades que se efectuaron fue el Parrafraseo Nacional, iniciativa que consistió en leer de forma masiva su poema "El Hombre imaginario" a lo largo de todo el país.
Es un poema hermoso en opinión de muchos, aunque también no son pocas las veces que me ha tocado oír que es redundante, simple y sin sentido. Pues, por mi parte, estoy de acuerdo con la primera opinión, me parece muy bello y original. ¿Qué hay de ustedes? Les dejo crear su opinión a través de la lectura a continuación:

El Hombre imaginario



El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria 
rodeada de árboles imaginarios 
a la orilla de un río imaginario


De los muros que son imaginarios 
penden antiguos cuadros imaginarios 
irreparables grietas imaginarias 
que representan hechos imaginarios 
ocurridos en mundos imaginarios 
en lugares y tiempos imaginarios


Todas las tardes tardes imaginarias 
sube las escaleras imaginarias 
y se asoma al balcón imaginario 
a mirar el paisaje imaginario 
que consiste en un valle imaginario 
circundado de cerros imaginarios


Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias 
a la muerte del sol imaginario


Y en las noches de luna imaginaria 
sueña con la mujer imaginaria 
que le brindó su amor imaginario 
vuelve a sentir ese mismo dolor 
ese mismo placer imaginario 
y vuelve a palpitar 
el corazón del hombre imaginario


¿Y? ¿Qué les pareció? ¿Hermoso? ¿redundante? ¿original? ¿sin sentido? Mejor aún ¿lo entendieron?

Muchas veces he hablado con personas que les gusta, después de todo, es casi un símbolo de Nicanor Parra. Común es ver la alabanza a la belleza de este poema por parte de, no solo los amantes de la poesía, sino todo Chile. A pesar de esto, a la hora de preguntar a alguien el porqué de su amor a este poema, solo he oído respuestas referentes a su retórica, haciendo hincapié a la originalidad de Parra y a sus demás obras que representan con orgullo la literatura chilena. Pero ese no es el caso, la cuestión es, por qué te gusta el poema, pero finalmente, todas las respuestas se resumen a "porque es de Parra". 
Para tener una verdadera opinión con respecto a este escrito es necesario saber su significado. Y esta es mi parte favorita de la poesía, la interpretación.
Simplemente hay que fijarse en una cosa, ¿realmente todo es imaginario? El hombre imaginario, su casa imaginaria, su vida imaginaria en un todo imaginario, eso es lo que uno recoge en su mente después de leer el escrito, pero si te fijas bien, puedes notar algo en el último párrafo. Y cuando lo ves todo cobra sentido. ¿Lo ves? Todo es imaginario, la mansión, sus muros, escaleras, ventanas, todo situado en un mundo imaginario, a excepción de las dos únicas cosas reales en todo este escenario, así es, hablo del dolor y el palpitar del corazón del hombre imaginario.

El mensaje que Parra quiere entregar en este poema es que vivimos en un mundo falseado, donde todo es fingido, cubierto de máscaras, de ropa, maquillaje, emociones irreales, relaciones falsas, tesoros que realmente no valen nada, realidades imaginarias. Finalmente, nos dice que lo único real que nos queda es el dolor, el dolor que palpita en nuestros corazones. Lo único que no fingimos, que sentimos de verdad, que se encuentra realmente presente en todo el mundo.

Bueno, ahora que tienen presente la totalidad del poema, con tal vez toda su esencia y significado. Ahora sí, ¿qué les parece El Hombre imaginario?



¡Finalista en Qué estás leyendo!

viernes, 10 de octubre de 2014

Así es, luego de meses de trabajo y luego de la elección del jurado de entre más de 50 blogs chilenos concursantes, finalmente se eligieron los ganadores y finalistas del concurso de blogs Qué estás leyendo.



En Chile los resultados acabaron en un ganador y dos finalistas:



El blog ganador de este año fue Bajo el mismo libro, felicito mucho a Vale porque en verdad se lo merece y es de mis blogs favoritos.



¡Mi blog ha quedado como finalista! Y estoy muy, muy feliz, le agradezco a todos los que se hayan pasado por este blog, los que comentaron, los que leyeron, y también a todos los blogs con los que compartí durante el camino.

Y como dije antes, hay 2 finalistas. En esta ocasión he sido yo junto con Iva, Consu y Gaby, dueñas del blog Turistas literarias, también las felicito al igual que Vale, los momentos que compartí con ambos blogs y todo el apoyo ¡Gracias! Espero con ansias que todas nos encontremos en la premiación de los blogs ganadores.

Aquí se encuentra la página de Qué estás leyendo con los resultados por si quieren verlo:
http://questasleyendo.org/2014/Chile.pdf

Bueno, esos son los resultados de la página. Sin embargo, el jurado chileno posee una página en Facebook donde publicó los resultados, en los cuales da mas mérito que a solo tres blogs. He aquí los resultados en la publicación de Facebook.

En esta publicación se anuncia a Bajo el mismo libro como blog ganador, pero los finalistas que les acabo de mencionar, yo y Turistas literarias, somos publicadas como menciones honrosas. ¡Y hay más! Se otorga una distinción especial al blog A través del espejo y además se mencionan los demás finalistas, La madriguera y Punto suspensivo.

Para los que no comprendan, lo que sucede es lo siguiente: Al revisar todos los blogs, se seleccionan finalistas, de los cuales se elegirán los eventuales ganadores. Dentro de estos finalistas quedamos Bajo el mismo libro, yo, Turistas Literarias, A través del espejo, La Madriguera y Punto suspensivo, y de esta lista finalmente se eligió ganador, menciones honrosas y distinción especial, y los otros dos son los finalistas que restan.
Bueno, eso fue solo para aclarar las incongruencias entre la página de Qué estás leyendo y Qué estás leyendo Chile. Y para no dejar de lado a los otros blogs que se merecen todo el mérito y no aparecen en los resultados oficiales de la página, quería decirlo porque esto me molestó un poco, estos blogs se esforzaron y deben ser mencionados.

Dentro de este mismo plano, quiero mencionar al blog El libro que era una vez..., Anto fue una de las concursantes con las que más compartí y me apena que no haya quedado como finalista, de todas formas queda esta linda experiencia de haber participado.


Y eso es todo, de nuevo, muchas gracias a todos los que me acompañaron, de verdad felicito a todos los blogs mencionados en esta entrada. Y a todas las ganadoras del concurso, espero nos veamos en la premiación.



Amor de los amores

jueves, 2 de octubre de 2014

Uno de los poemas más conmovedores que he tenido el placer de leer en toda mi vida, de la prolífica mano de Carolina Coronado, nos entrega la agonía en la espera de un amor que nunca llega.


Amor de los Amores
Carolina Coronado Romero de Tejada (1820-1911)

I.
¿Cómo te llamaré para que entiendas
que me dirijo a ti ¡dulce amor mío!
cuando lleguen al mundo las ofrendas
que desde oculta soledad te envío?...
A ti, sin nombre para mí en la tierra
¿cómo te llamaré con aquel nombre,
tan claro, que no pueda ningún hombre
confundirlo, al cruzar por esta sierra?
¿Cómo sabrás que enamorada vivo
siempre de ti, que me lamento sola
del Gévora que pasa fugitivo
mirando relucir ola tras ola?
Aquí estoy aguardando en una peña
a que venga el que adora el alma mía;
¿por qué no ha de venir, si es tan risueña
la gruta que formé por si venía?
¿Qué tristeza ha de haber donde hay zarzales
todos en flor, y acacias olorosas,
y cayendo en el agua blancas rosas,
y entre la espuma lirios virginales?
Y ¿por qué de mi vista has de esconderte;
por qué no has de venir si yo te llamo?
¡Porque quiero mirarte, quiero verte
y tengo que decirte que te amo!
¿Quién nos ha de mirar por estas vegas
como vengas al pie de las encinas,
si no hay más que palomas campesinas
que están también con sus amores ciegas?
Pero si quieres esperar la luna,
escondida estaré entre la zarza rosa,
y si vienes con planta cautelosa
no nos podrá sentir paloma alguna.
Y no temas si alguna se despierta,
que si te logro ver, de gozo muero,
y aunque después lo cante al mundo entero,
¿qué han de decir los vivos de una muerta?

II.
Como lirio del sol descolorido
ya de tanto llorar tengo el semblante,
y cuando venga mi gallardo amante,
se pondrá al contemplarlo entristecido.
Siempre en pos de mi amor voy por la tierra
y creyendo encontrarle en las alturas,
con el naciente sol trepo a la sierra;
con la noche desciendo a las llanuras,
Y hallo al hambriento lobo en mi camino
y al toro que me mira, que me espera;
en vano grita el pobre campesino:
No cruces por la noche la ribera.
En la sierra de rocas erizada,
del valle entre los árboles y flores,
en la ribera sola y apartada
he esperado el amor de mis amores.
A cada instante lavo mis mejillas
del claro manantial en la corriente,
y le vuelvo a esperar más impaciente
cruzando con afán las dos orillas.
A la gruta te llaman mis amores;
mira que ya se va la primavera
y se marchitan las lozanas flores
que traje para ti de la ribera.
Si estás entre las zarzas escondido
y por verme llorar no me respondes,
ya sabes que he llorado y he gemido,
y yo no sé, mi amor, por qué te escondes.
Tú pensarás, tal vez, desdeñosa
por no enlazar mi mano con tu mano
huiré, si te me acercas, por el llano
y a los pastores llamaré medrosa.
Pero te engañas, porque yo te quiero
con delirio tan ciego y tan ardiente,
que un beso te iba a dar sobre la frente
cuando me dieras el adiós postrero.

III.
Dejaba apenas la inocente cuna
cuando una hermosa noche en la pradera
los juegos suspendí por ver la luna
y en sus rayos te vi, la vez primera.
Otra tarde después, cruzando el monte,
vi venir la tormenta de repente,
y por segunda vez, más vivamente
alumbró tu mirada el horizonte.
Quise luego embarcarme por el río,
y hallé que el son del agua que gemía
como la luz, mi corazón hería
y dejaba temblando el pecho mío.
Me acordé de la luna y la centella
y entonces conocí que eran iguales
lo que sentí escuchando a los raudales,
lo que sentí mirando a la luz bella.
Vago, sin forma, sin color, sin nombre,
espíritu de luz y agua formado,
tú de mi corazón eras amado
sin recordar en tu figura al hombre.
Ángel eres, tal vez, a quien no veo
ni lograré, jamás, ver en la tierra,
pero sin verte en tu existencia creo,
y en adorarte mi placer se encierra.
Por eso entre los vientos bramadores
salgo a cantar por el desierto valle,
pues aunque en el desierto no te halle,
ya sé que escuchas mi canción de amores
Y ¿quién sabe si al fin tu luz errante
desciende con el rayo de la luna,
y tan sola otra vez, tan sola una,
volveré a contemplar tu faz amante?
Mas, si no te he de ver, la selva dejo,
abandono por siempre estos lugares,
y peregrina voy hasta los mares.
A ver si te retratas en su espejo.

IV.
He venido a escuchar los amadores
por ver si entre sus ecos logro oírte,
porque te quiero hablar para decirte
que eres siempre el amor de mis amores.
Tu ya sabes, mi bien, que yo te adoro
desde que tienen vida mis entrañas,
y vertiendo por ti mares de lloro
me cansé de esperarte en las montañas.
La gruta que formé para el estío
la arrebató la ráfaga de octubre...
¿qué he de hacer allí sola al pie del río
que todo el valle con sus aguas cubre?
Y ¡oh Dios! quién sabe si de ti me alejo
conforme el valle solitario huyo,
si no suena jamás un eco tuyo
ni brilla de tus ojos un reflejo.
Por la tierra ¡ay de mí! desconocida,
como el Gévora, acaso, arrebatada
dejo mi bosque y a la mar airada
a impulso de este amor corro atrevida.
Mas si te encuentro a orilla de los mares
cesaron para siempre mis temores
porque puedo decirte en mis cantares
que tú eres el amor de mis amores.

V.
Aquí tu barca está sobre la arena:
desierta miro la extensión marina:
te llamo sin censar con tu bocina
y no pareces a calmar mi pena.
Aquí estoy en la barca triste y sola
aguardando a mi amado noche y día;
llega a mis pies la espuma de la ola,
y huye otra vez, cual la esperanza mía.
¡Blanca y ligera espuma transparente,
ilusión, esperanza, desvarío,
como hielas mis pies con tu rocío
el desencanto hiela nuestra mente!
Tampoco es el mar a donde él mora,
ni en la tierra ni el mar mi amor existe:
¡Ay! dime si en la tierra te escondiste
o si dentro del mar estás ahora.
Porque es mucho dolor que siempre ignores
que yo te quiero ver, que yo te llamo
sólo para decirte que te amo,
¡que eres siempre el amor de mis amores!

VI.
Pero te llamo yo, ¡dulce amor mío!
como si fueras tú mortal viviente,
cuando sólo eres luz, eres ambiente,
eres aroma, eres vapor del río.
Eres la sombra de la nube errante,
eres el son del árbol que se mueve,
y aunque a adorarte el corazón se atreve,
tú solo en la ilusión eres mi amante.
Hoy me engañas también como otras veces;
tú eres la imagen que el delirio crea,
fantasma del vapor que me rodea
que con el fuego de mi aliento creces.
Mi amor, el tierno amor por el que lloro
eres tan sólo tú ¡señor Dios mío!
Si te busco y te llamo, es desvarío
de lo mucho que sufro y que te adoro.
Yo nunca te veré, porque no tienes
ser humano, ni forma, ni presencia:
yo siempre te amaré, porque en esencia
a el alma mía como amante vienes.
Nunca en tu frente sellará mi boca
el beso que al ambiente le regalo;
siempre el suspiro que a tu amor exhalo
vendrá a quebrarse en la insensible roca.
Pero cansada de penar la vida,
cuando se apague el fuego del sentido,
por el amor tan puro que he tenido
tú me darás la gloria prometida.
Y entonces al ceñir la eterna palma,
que ciñen tus esposas en el cielo,
el beso celestial, que darte anhelo,
llena de gloria te dará mi alma.



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