Pequeño microcuento

miércoles, 23 de diciembre de 2015

¡Hola! Hace tiempo que no publico algo mío y pensé que ahora es un buen momento (además porque ando escasa de tiempo). Así que aquí se los dejo, recuerdo que lo escribí una noche antes de dormir.

La muerte primera

Ahí está, caminando solo, plantando su sombra de luz artificial y sin ninguna otra compañía además del silencioso bullicio lejano de los autos. Es el momento perfecto. Con nada más que una punzada acertada y profunda, sin duda, lo lograré. Me encamino lentamente y con una extraña tranquilidad, una ligereza se apodera de mi cuerpo, como si por primera vez inhalara el verdadero aire que en algún lugar debe existir ¿Existirá? Supongo que sí, mis abuelos me hablaron de aquello, el aire… siempre he querido eso, irme a vivir al campo, en paz, tener mascotas, labrar la tierra y tener algo mío, solo mío, yo mismo, mi vida. Pues estoy perseguido por esta zozobra, que muta, transmuta constantemente en un camino, el amurallado camino que me ciega las opciones y  me deja ver solo su final, aquel patíbulo, desesperación. Y ahora, con una incomprensible tranquilidad, subo las escaleras del patíbulo hacia un río salvaje que espero prontamente desemboque a Utopía. Sin embargo, y como dije, yo no soy mío, y temo no volver a serlo, porque me han arrebatado de raíz, hasta quitarme mi respiración; desde aquel día no hay nada más alto que mi pulso, con él sobrevuelo el Empire State, rompo la tierra y resquebrajo la existencia, todo se derrite, me quemo. Y aquella feliz agricultora, hoy ha decidido sacarme a mí, uno de muchos, de su generosa huerta. Bondadosa cuida de cada uno, lo lava y come lentamente, lujuria y soberbia que reflejan perfección; los consume y desaparecen, la muerte placentera. Pero no lo soporto, verme caer, saber que voy directo a mi final. El egoísmo no soy yo, es ella, pero ella es todo, y lo peor, ella tiene todo, me tiene a mí, lo tiene a él. No lo soporto… y prefiero ir yo mismo a que me lleve ella.
Finalmente lo hice, dio un giro vertiginoso, incómodo, me miró a los ojos y vi miedo, el de ambos. No me gusta mirarme al espejo así que fui rápido y conciso, me limpié la sangre de las manos y revisé su pulso, se ha ido. Se ha ido todo y aquí está la liberación, al fin, he muerto.


1 comentario:

  1. Hola!
    Me gustó mucho el microcuento espero ver algo tuyo de nuevo por tu blog. Escribís muy lindo!
    Beso!
    PD: Si te interesa acabo de subir a mi blog la segunda edición del reto "Tu edad en libros" en el cual participaste el año pasado. Me gustó el giro que le diste al reto. Espero que te anotes de nuevo :)
    Te dejo el link por las dudas http://lectoresapasionados.blogspot.com.ar/2015/12/reto-original-tu-edad-en-libros-2.html

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